En Su Propia Trampa: Ni homenaje ni repudio

Por Ignacio Gac

Parece muy intelectual criticar un programa como “En su Propia Trampa” bajo la premisa de que no muestran las estafas o engaños cometidos por los ‘poderosos’, pero ya resulta un cliché, cómo vamos a relativizar todo ante el hambre de verdadera justicia. El asunto es que no se trata de un programa netamente periodístico. Es un show producido por el área de docu-realities de Canal 13 pensado para el entretenimiento, por algo hay una serie de elementos que van en esa dirección: situaciones lúdicas, personajes que logran causar gracia, un mago, experimentos, etc. En una de sus últimas ediciones, mientras daban los créditos, mostraron a una persona del equipo que se tiró un peo.

Claramente, hay un impulso por tenernos alerta ante la delincuencia, hacer de ese problema la principal preocupación que se le encarga a los gobernantes (ellos mismos la generan), y por qué no, tenernos con miedo. Generalmente ocurre en toda la televisión. Al menos aquí hay un juego, una puesta en escena, una estructura narrativa que funciona a la hora de querer divertimento. Por supuesto que han habido episodios donde han hecho mal las cosas, como cuando encerraron a un joven en un camión. A veces derechamente hacen estupideces, aún recuerdo la vez que festinaron con los que no podían pagar el transantiago.

Lo peor es que han influenciado a la gente, hace poco vi a un tipo en Puente Alto tratando de pasar por donde sale la gente del metro. No era flaite, simplemente un hombre que no tenía aspecto de cuico precisamente. Resultó que le taparon el paso y lo acusaron a carabineros. Seguramente esas personas se sintieron héroes.

Independiente de aquello, el problema actual de “En Su Propia Trampa” es que no han sido fieles a lógica que debe llevar el programa. Sí, la delincuencia (desigualdad) es algo serio, pero uno quiere ver cómo le tienden una trampa a ciertos ladrones o estafadores y se arme algo lúdico. Como cuando invitaron a Oscarito a hacer de un monstruo maligno para asustar a una señora que cobraba millones por un ritual que limpiaría una casa de espíritus. Por qué ir a la Parinacota a meterse entre dos bandas rivales, no hay trampa. ¿Qué pretendían? La respuesta es evidente.

Hay periodistas que se van meter a poblaciones a hacer un trabajo serio, así como un fotógrafo que se infiltra en una favela de Brasil, y ganan premios. “En Su Propia Trampa” parapetados en una población es ridículo, no tiene mayor sentido, no corresponde. De ahí que defendieran a “los chubis” de una acusación de asesinato sin siquiera investigar si eran autores intelectuales.

En esta quinta temporada que ya termina, han ido más allá, se creyeron el cuento, no han medido consecuencias aparte de pensar en el rating. Por ejemplo, le quebraron un diente a un integrante del equipo, le pusieron una pistola en la cabeza a otro. No se imaginaron que la manera de ver el mundo de un sirio (cuyo país está en guerra) puede ser distinta a la del chileno. No es posible que con un chófer que le pagan por transportar al equipo de un lugar a otro, empiecen a hacer persecuciones a máxima velocidad de lo más normal por la calle y lo muestren como gracia (no hay trampa). Recuerdo que lo hicieron en el capítulo 10 y 11 de este año por lo menos.

En el minuto 48 del video insertado aquí arriba, La Cisterna es escenario de una de esas espectaculares persecuciones, acechaban a unos tipos que hacían el “balurdo”. Sintiéndose con toda la propiedad de exponer a la gente a riesgos innecesarios (choques, atropellos, balaceras). No sé si lo harían en el barrio donde reside Emilio. No sé si es ético que un periodista o un audiovisual trabaje en esas condiciones laborales.

Claro que sería lindo que un programa exitoso y creativo se utilice para desbaratar los profundos abusos que hay en Chile, es cierto que hay grandes delitos en el mundo político y empresarial. No por eso queda libre de todo asunto el compadre que le puede robar el auto a alguien de tu familia, el que le roba la cartera a la mujer en la micro, o el que se jotea a una niña de 14 años. Es fácil insultar a Emilio Sutherland desde el celular, pero él es solo un conductor, el hecho de que sea periodista confunde las cosas,  ‘¿por qué no atacar a los poderosos de Canal 13?’ podría ser la pregunta.

Resulta curioso exigirle a un rostro de televisión acabar con la mierda de este país, cuando en la última elección presidencial hubo nueve candidatos, incluyendo apuestas como la de Marcel Claude o Roxana Miranda, y la mayoría de Chile no votó.

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